
“¡Menos litronas en los parques, y mas libros en las manos, eso es lo que hace falta!”
El se definía como antiguo marxista que progresivamente se había acomodado al sistema y que definitivamente se había convertido en un burgués que se podía permitir leer el periódico cada mañana en el bar mientras almorzaba un pulpo a la gallega acompañándolo como no, de su cervecita.
Lo cierto es que era un soñador nato, viajero, y vividor, pero que decidió cambiar su lucha por otra mas cercana, su familia. Y vaya si lo consiguió, y me cae una lágrima cuando veo a su hija sonreír y hacer sus mismos gestos.
Pasan los días, meses, y ya ha pasado un año desde que ya no está, ahora solo quedan los recuerdos, unas cuantas fotografías, y cientos de versos que escribió que están guardados en una carpeta.
Sus vinilos siguen donde siempre, también sus libros y sus cuadros, también nosotros, pero falta su risa, sus palabras, su presencia….
Ahora una placa con su nombre le hace honor en ese colegio donde pasó tantos años, y una sonrisa mojada acompaña el sentimiento de orgullo, de tristeza, de añoranza, de melancolía, y de otros tantos que me invaden en este instante…
0 comments:
Post a Comment